LICÁNTROPOS- María Belén Moreno Negrete- 3ro. Informática

Alguien me dijo una vez que la luna descubría partes escondidas del hombre, que sacaba a relucir verdades escondidas, personalidades, que tal vez no sabíamos que coexistían con nosotros, pero laten, y ella, la diosa de la noche las hace brillar, dejándonos incluso a nosotros anonadados ante nuestras particulares voces internas, que muchas veces se transforman en personas independientes, que opinan, piensan, actúan... viven.


Y el sol me abandona, una vez más, desgarra mi existencia, con sus agonizantes rayos fuego, dirigiéndose, vertiginosamente hacia ese lejano horizonte, y es cuando haces tu aparición sutil, tu diosa argentina, entre mil estrellas, proyectas un halo tétrico, tu arrogantemente circular trazo atrapa mis ojos, el corazón para por un segundo, las pupilas se contraen, los sonidos e imágenes se desdibujan, la mente... calla por una vez en la vida: Algo está por venir. Estás llena, llena de melancolía, y tienes ganas de hablar, hace mucho que tu silueta, tan sinuosa no llamaba a todo mi ser, hace mucho que tu inaudible voz no me invitaba a hablar, a reflexionar, hace mucho que te ignoro, con los ojos cerrados y la mente en los reinos de Morfeo. Pero hoy somos una y descubres un lado de mi ser que nunca, nunca creí enfrentar.
Frente a tu estelar estrado el criminal comienza a confesar: El soldado ha caído, con él la guerra y la libertad, el médico ha ignorado, y asesinó al paciente, el maestro se ha corrompido, y con el todos los alumnos. Se comienzan a desatar sentimientos nunca antes experimentados por el corazón, Narciso se ha ido y solo queda mi mundo negro y esta persona vacía, vacía de sentimientos y verdad, vacía de amor, de fuerzas, de perseverancia, ya ni orgullo tienes persona maldita! ya ni siquiera tienes razones para tenerlo, no eres nada más que una gran decepción, nada más y mucho menos que una, no! mil promesas sin cumplir, otras noches culpaste a otros pero hoy solo ves que eres tú, eres tú esa persona que no tiene NADA nada que decir y sin embargo divaga, habla frenéticamente porque estos sentimientos mueven con su fuerza y exigen actuar, y mejor monologo que... herida.
“la estrella me exige levántate! Y tiene razón”* pero hoy no hay determinación, no hay razones para hacerlo, ya no creo en segundas oportunidades, ni en nada más, es que lo único que existe en mi muerto panorama somos la luna, mi ser y estas siniestras palabras, sólo dignas de una congelada lápida, que rezan por el muerto, rezan por esa figura que todavía no ha dejado de respirar!! Y nadie sabe si lo hará, rompió tantas promesas, tantos amores asesinó! Quien dice que volverá a respirar!! No se quiere levantar, ni siquiera puede llorar, como podría siquiera soñar con volar? si ya de alas no conoce más que las patéticas plumas chamuscadas que ese despiadado verdugo dejo al cortar,- “te dejo esta parte, no te preocupes, en un año podrás volar...”- volar a donde mi noble mentor? Si mi tiempo ha de terminar?, las palabras son afiladas como un cuchillo y tu, con ellas despediste a mis alas y en mi espalda las clavaste para terminar, hoy yo de frente te las digo, a la única tal vez que las ha de descifrar:
Así es como siente, esta alma olvidada, olvidada por el mundo, y por todo lo que alguna vez amó, así concluye la historia más triste del mundo, la vida más desperdiciada que existió, me siento desvanecer, convertirme en espuma, cual sirenita en el mar. Hay mil excusas, mil razones mil disculpas, pero solo eso, y nada más! No se hace una persona a base de arrepentimientos ni a base de promesas rotas... por favor díganme de que se hace a una persona! He intentado entender, he intentado enmendar, he tratado con todas mis fuerzas sonreír y seguir, pero la herida es demasiado honda, demasiado reciente... El hombre es tierra, con un soplo de Dios. Es que en esta negrura la tierra reniega de su retoño y Dios parece no querer soplar, discúlpeme señor, yo solía creer, es que la argentina se llevó mi fe, se llevó todo pero en realidad, nada tenía.
Antes hablaba del amor de dios y de rayos de sol, y cuando los vuelva a sentir os lo haré saber. Es que hoy no hay nada de eso y mucho menos presente acá, he dejado todo ello, o ello me ha dejado a mí. Ya solo se encuentran en la pintura la luna y el ser, huérfanos de todo lo bueno del mundo y de todo en general, entonces baja la cabeza el ser, se esconde tras las nubes ella, y con los ojos condensados solo se dan, se entregan al martirio puro por el placer de sufrir, o como una manera de llorar su orfandad.
Ser humano sin Dios, sin amor, sin alas y libertad ya no es ser, se transforma en una bestia, bestia de la oscuridad, ya no cree en nada, ni reconoce a ese etéreo ser de eras pasadas, hoy nadie recuerda su nombre, nadie responde a su mirar, está sola y sola se siente bien, ella no puede convivir con sí misma, jamás obligaría a otros a intentar, la bestia y la luna son una, nadie las podrá separar, la bestia sufre y desgarra con rabia su magullada piel, y la luna solo sigue argumentando, pues sabe, que el sufrimiento alimenta a la bestia, promesas incumplidas se pagan con martirio! La negrura de la noche esconde sus malvados ojos rojos pero se la escucha emitir sonidos guturales con la garganta, ella ya no es alguien, ya no es persona, es animal.
Todo lo perdí pero no lo sabía, creía que quedaba algo de esa gloriosa serafina dorada de tiempos de esplendor, pero esa altiva dijo que no, ni corazón ni pulmón, nada se salvará, y por lo menos de noche, su palabra es ley. Todavía no logro entender a mi infiel asesino, a cara cubierta y sin sentimientos, como fue capaz de reducir mis promesas a tortura, tomó mi nombre y frente a mis sangrantes ojos lo convirtió en nada, deshonró mi pasado y destrozó mi futuro, ella dictó: “Tu no naciste para brillar, sino para alabar, ahora de rodillas besarás el piso, que otros han de pisar”. “Insolente criatura! Esta persona jamás alaba ni besa pisos!! Ella vale lo que tú jamás soñarás!” pero no quisiste escuchar, solo oyes lo que levanta tu pedestal, admítelo de una vez, tu conjuraste a la bestia.
En el mundo están solo la fiera, la luna y su inmensa libertad. La bestia corre salvaje por la negrura de la noche pues ya nada la detiene, no tiene nada que perder ni nadie a quien responder, no cree en nada y odia todo, todas las partes de un todo que solía gobernar, no tiene raíces ni ataduras es libre de desquitar toda su rabia en sí misma y eso... eso la hace sentir peor pero no importa, ese es el punto de semejante catarsis, abrazar el amargo azote que dicto el destino junto con su propio desliz y hacerlo suyo, empaparse de él, saborear lo que se siente la derrota, entender que es lo que ganó, con perder.
Y es entonces, cuando en medio del agreste contexto de lo que representa su existencia el monstruo suelta un alarido, un yerto aullido, lastimero pero feroz, un himno tétrico a la luna, la cúspide de la locura de la maligna embriaguez que la desenfrena, aúlla de pena y angustia y de rabia y furia, ella sufre y lo odia pero quiere sufrir y ese deseo retorcido, causado por la luna la llena de ira, no debería ser... pero es.
Es así y así será, siempre por todos los tiempos mirará a la luna llena, la única que siempre le dijo la verdad y vera reflejados sus fracasos, sus errores, sus defectos, la verdad de su persona, la fragilidad de su cordura, que es tan fácilmente absorbida por esa maldita argentina, nunca más podrá presenciar una noche de luna llena, porque nunca más podrá volver atrás a pelear sus demonios y cambiar lo que paso, nunca más se mirara al espejo y vera a esa preciosa criatura que solía ver, vera su cara y su cuerpo, pero su mirada blanca será sustituida por los salvajes ojos rojos de la bestia, esos que le recordaran esa noche en vela de luna llena, donde el ángel se cambio por lobo y admitió lo que era: un fracaso, una carcasa sin valor, lo admitió y lo abrazó lloro y gritó y eso le gustó, se desentendió de todo lo que conocía, se quedo a solas con la platinada testigo y sobrevivió, esa noche nunca se olvidara, esta bestia nunca morirá, vivirá por siempre para recordar a el intento de persona que se forme en el futuro de los andrajos de este ser presente lo que pasa a los que pierden la batalla la guerra y el reino, el corazón quedara desgarrado por siempre por las garras sin corazón de la bestia, y ello le dará un nuevo significado a cada rayo de luz, rayos y rayos eternos que arderán en el tejido cardiaco, lo encenderán porque ellos deberían alumbrar a una reina, no a una cobarde plebeya mitad fiera, mitad muerto.
Pero la noche llega a su final, ella muere, y deja a la bestia al fin descansar, en medio del bosque se despierta un nuevo ser, un nuevo ente de corazón latente, LATENTE! El cuerpo amargo y cansado de la noche anterior, la piel desgarrada, las alas cortadas, los colmillos aún afilados, el corazón rostizado, la mente en blanco. Un ser sin nada más que la fiera, cuyos gruñidos aún parece escuchar, un viviente en blanco que no sabe más que el amanecer, se siente nacer, con sentidos de intensidad insólita escucha el amanecer, degusta el viento, observa el aire... Entonces esto es sufrir, entonces esto es sobrevivir.

* Frase extraída de "El último adiós" del Ex-Alumno académico, promoción 2006, Rodrigo Román, presente en La Estrella del mismo año.


María Belén Moreno Negrete